Documentales de animales
Me llevo muy bien con los niños pequeños; supongo que es porque me ven de su tamaño.
Ayer vi un documental de la BBC llamado Planeta Azul. Esta producción la estrenaron en el Reino Unido al día siguiente del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York y, sin embargo, lo vieron uno de cada tres británicos. No sé si lo habéis visto; creo que lo emitieron hace tiempo en Canal Plus.
El documental es realmente espectacular, pero me hizo llegar a la conclusión de que a los humanos os va bastante el morbo. No hay más que ver el éxito que tenía Félix Rodríguez de la Fuente; ahora tan cuestionado en su metodología.
Pero a mí lo que realmente me interesa de todo esto es que el ejemplo más claro lo tenemos en los documentales de la segunda cadena. Yo, como canino que soy, me siento muy indentificado con algunos animales que aparecen en estos programas... y a veces siento pena.
Me entristece que a la gente le guste ver como animales pequeños son devorados por otros más grandes. Pero lo que más me preocupa es que estas imágenes se emitan en horario infantil. Si a mí (que soy pequeño pero adulto) me entristece... ¿qué le parecerá a un niño pequeño?... Por lo menos, violento.

Mi nombre es Miki y soy un Chihuahua. Por si no lo sabéis, pertenezco a la raza de perros natural más pequeña del mundo. Para que os hagáis una idea, os diré que no llego a los 2kg de peso y escasamente llego a los 30 cm de largo (estirando las orejas).
Tengo mala leche cuando quiero, pero también soy muy cariñoso con la gente que me gusta (sean personas o animales).
Estoy aquí para que me escuchéis, para haceros reflexionar, porque la televisión que vosotros elegís es la que vemos los pequeños de la casa; los que no controlamos el mando a distancia.
Así que, si buscáis información sobre contenidos y programas, y opiniones para comparar con las vuestras, éste es vuestro blog.
gordinflas dijo
Muy razonable te veo, mon petit txi guau guau.
La crueldad de algunos programas de animalitos es inimaginable. Recuerdo una que presentaba a un cervatillo africano capturado por un mandril. El mandril tiene dientes enormes, y empezó a comerse, vivo, el cervatillo que seguía gimiendo y agitándose cuando ya le había devorado los cuartos traseros. No sé. Creo que enseñar a niños y mayores que el mundo es un horror y que Dios está loco no es precisamente educativo.
11 Mayo 2006 | 11:10 PM